Proyecto educación emocional

Hace más de 90 años el Colegio Richard Anderson ha sido testigo del paso de numerosas generaciones; fiel a sus principios, y con el compromiso siempre puesto en mejorar la calidad tanto educativa como humana, es que hoy plantea incorporar un nuevo camino, adecuado a las necesidades de las nuevas generaciones, que responden a los continuos cambios de la sociedad y del mundo.

Es entonces que a partir de esta frase celebre de Aristóteles se desprende el siguiente proyecto educativo: “Educar la mente, sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. Educar el corazón de los niños y adolescentes es ocuparnos de sus emociones hoy, con el ideal de reducir la incidencia de problemas derivados de emociones conflictivas en el futuro. Son numerosas las investigaciones que avalan el impacto positivo de la educación emocional en los centros educativos, estimulando en niños y adolescentes fortalezas que incidirán directamente en la vinculación con el entorno, y se perpetuarán a lo largo de la vida, generando adultos fuertes, con mayor conciencia emocional.

En caso de detectar una emoción vivenciada en alguno de los alumnos, es importante abordarla en ese preciso momento para aprender a gestionarla correctamente. Dicho aprendizaje arrojará mejores resultados a través de la práctica, por ser las emociones intangibles o abstractas, puede ser complejo de entender si no tengo algo con lo que experimentar.

Promover la educación emocional en los niños, es enseñarles a enfrentar los problemas que se presentarán a lo largo de su vida de manera adecuada, esto será beneficioso no sólo en la infancia, sino también en la edad adulta, adquiriendo herramientas imprescindibles para vivir en sociedad.